Tu corazón te habla, hazle caso

Las enfermedades del sistema circulatorio se han convertido en una preocupación apremiante en todo el mundo, y España no es la excepción. Según las últimas estadísticas, más de 1 de cada 4 defunciones en nuestro país se deben a estas afecciones, con un total de 121,000 muertes relacionadas con el sistema circulatorio en el año 2022.

Uno de los trastornos más comunes dentro del sistema circulatorio es la hipertensión arterial. Afectando a personas de todas las edades, esta condición se caracteriza por una presión arterial persistentemente alta. A nivel mundial, se estima que 1,280 millones de adultos entre 30 y 79 años padecen hipertensión.

En España, la situación no es menos preocupante. 4 de cada 10 adultos sufren de hipertensión, siendo más común entre los hombres y afectando a casi la mitad de la población masculina. Sin embargo, lo alarmante es que el 37.4% de los hipertensos no han sido diagnosticados, y solo el 30% tiene su presión arterial bajo control.

El Sigiloso Peligro de la Hipertensión

A menudo, la hipertensión no presenta síntomas evidentes, lo que la convierte en un enemigo sigiloso. Pero no debemos subestimar su gravedad. Es la principal causa de enfermedades cardiovasculares, incluyendo ataques cerebrales y cardíacos.

Si no se trata adecuadamente, la hipertensión puede desencadenar complicaciones como insuficiencia renal, enfermedades cardíacas y derrames cerebrales. Por lo tanto, es crucial que tomemos medidas para prevenirla y controlarla.

Los factores de riesgo para la hipertensión incluyen la edad avanzada, causas genéticas, sobrepeso u obesidad, falta de actividad física y consumo excesivo de sal. La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda cambios en el estilo de vida, como una dieta más saludable, dejar de fumar y hacer ejercicio regularmente para reducir la presión arterial. Pero algunas personas pueden necesitar medicamentos, recetados por el médico, para controlarla.

El Diagnóstico y la Concienciación

El diagnóstico de hipertensión sólo se puede obtener mediante mediciones tomadas en varios días. Se debe tomar la tensión sentado, después de descansar unos cinco minutos, con los brazos apoyados en la mesa y los pies en el suelo. Debemos tomarla tres veces y hacer la media de los resultados, se debe evitar consumir cualquier alimento, bebida, etc., que pueda alterar la medición. Las personas que tienen mayor riesgo deberían controlarse la tensión todos los días, ya sea en casa, en la consulta o en la farmacia.

En resumen, la hipertensión es un problema global que requiere concienciación, detección temprana y tratamiento adecuado para reducir sus riesgos y mejorar la salud cardiovascular. Como sociedad, debemos unirnos en la lucha contra esta silenciosa amenaza que afecta a tantos y que, con el enfoque correcto, podemos controlar y prevenir.

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