¿Escuchar o no escuchar? La importancia de cuidar nuestra audición en un mundo ruidoso


En 1996, el Centro para la Audición y Comunicación (CHC) fundó el Día Internacional de la Concienciación sobre el Ruido, con el objetivo de alertar y crear conciencia en la población sobre los riesgos que tiene el ruido para el trastorno auditivo y su impacto en la salud. Esta jornada se celebra el último miércoles de abril, en 2024 cae el 24 de abril.

La importancia de este día radica en llamar la atención sobre los efectos nocivos del ruido en nuestra salud y en el medio ambiente. A menudo, sólo somos conscientes de una parte de los efectos que produce el ruido, como cuando no podemos dormir o cuando hay un ruido fuerte puntual. 

Sin embargo, la exposición constante a niveles elevados de ruido puede tener consecuencias graves. La Organización Mundial de la Salud (OMS) advierte que estar expuesto a más de 70 decibelios durante un período prolongado puede causar daños irreversibles en el oído.

En la actualidad, las grandes ciudades están expuestas a ambientes sonoros superiores a los límites establecidos debido a la contaminación acústica ambiental. Esta contaminación proviene del tráfico de vehículos motorizados, el sonido de aviones y trenes, y afecta considerablemente la audición. 

Además, genera trastornos del sueño, enfermedades cardiovasculares como la cardiopatía isquémica y problemas cognitivos. Algunos estudios sugieren que también podría estar asociada con la obesidad y la diabetes.

¿Qué es el ruido y cómo nos afecta?

El ruido es un sonido inarticulado, sin armonía ni ritmo, que tiende a ser desagradable y molesto al oído. Aunque a menudo lo percibimos como una molestia ocasional, la exposición prolongada al ruido puede tener consecuencias graves para nuestra salud. 

En general, el oído humano puede resistir aproximadamente 85 decibeles (dB) durante un período prolongado de tiempo sin sufrir daño auditivo. Sin embargo, a medida que aumenta la intensidad del sonido, el tiempo de exposición seguro disminuye drásticamente. 

La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha lanzado una nueva normativa para prevenir la pérdida auditiva, en la que recomienda establecer un nivel sonoro medio máximo de 100 decibelios o proporcionar acceso a áreas más tranquilas para que los oídos descansen. Además, en España, los límites de decibelios permitidos están regulados por la Ley del Ruido. Algunos ejemplos de límites de dB permitidos en diferentes entornos son:

Zonas residenciales durante el día: El límite de dB permitido es de 55 dB (A) entre las 7:00 y las 22:00 horas.

Zonas residenciales durante la noche: El límite de dB permitido se reduce a 40 dB (A) entre las 22:00 y las 7:00 horas.

Locales de ocio: El límite de ruido permitido es de 65 dB durante el día y 55 dB durante la noche.

Vehículos: La normativa establece un límite de ruido máximo de 79 dB para los coches y 77 dB para las motocicletas, tanto en circulación como en reposo, con el objetivo de reducir la contaminación acústica en las ciudades.

Viviendas: El ruido no debe superar los 30 dB durante el día y los 25 dB durante la noche, tanto en el interior como en el exterior, para garantizar el descanso y el bienestar de los ciudadanos.

Los efectos nocivos del ruido incluyen:

  1. Pérdida auditiva: La exposición constante a niveles elevados de ruido puede dañar las células sensoriales del oído interno, lo que puede resultar en pérdida auditiva permanente.
  2. Trastornos del sueño: El ruido perturba el descanso y puede causar insomnio y fatiga crónica.
  3. Enfermedades cardiovasculares: La contaminación acústica está relacionada con problemas cardíacos, como la cardiopatía isquémica.
  4. Problemas cognitivos: El ruido constante puede afectar la concentración, la memoria y la función cognitiva.
  5. Otros efectos: Algunos estudios sugieren que el ruido podría estar asociado con la obesidad y la diabetes.

Es mejor escuchar ruido que no escuchar, ponte audífonos

Aunque el ruido puede ser inevitable en ciertos entornos, es fundamental tomar medidas para proteger nuestra audición. Aquí hay algunas razones por las que debemos considerar usar audífonos o tapones para los oídos:

  1. Reducción de la exposición al ruido: Los audífonos y tapones para los oídos actúan como una barrera física que disminuye la cantidad de ruido que llega a nuestros oídos. Esto es especialmente importante en lugares ruidosos como conciertos, fábricas o incluso en el transporte público.
  2. Prevención de daños auditivos: El uso regular de audífonos o tapones para los oídos puede ayudar a prevenir la pérdida auditiva inducida por el ruido. Al reducir la intensidad del sonido que llega al oído interno, estamos protegiendo nuestras células sensoriales y evitando daños permanentes.
  3. Promoción de la salud auditiva: Al concienciarnos sobre los riesgos del ruido y adoptar prácticas más seguras, estamos contribuyendo a un entorno más saludable para todos. Usar audífonos o tapones para los oídos es una forma activa de cuidar nuestra audición y la de quienes nos rodean.

En resumen, la elección de usar audífonos o tapones para los oídos no solo nos beneficia individualmente, sino que también contribuye a crear una sociedad más consciente y saludable en términos de salud auditiva . Así que la próxima vez que enfrentemos un entorno ruidoso, recordemos la importancia de proteger nuestros oídos y consideremos usar esta simple pero efectiva medida de prevención.

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